Huele a pan tostado
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Phoenix, el reggaetón del futuro

En Chile nos estamos acostumbrando a que vengan todos, excepto Paul McCartney, AC/DC y The Rolling Stones. Los dos primeros nos dejaron con los crespos hechos en 2010 y 2009, respectivamente, y los terceros difícilmente volverán a pisar nuestro suelo. Para ellos Sudamérica es Brasil y Argentina. Sin embargo, este país se está convirtiendo en una plaza atractiva para los productores. Y cómo no, si el chileno está dispuesto a pagar la mitad del sueldo mínimo para ver a su artista favorito sin patalear.

La noche del 17 de noviembre ofrecía varias opciones, por eso la llamaron “Súper miércoles” en El Mercurio: para los amanerados estaba el Santiago Urbano Electrónico (SUE) con Mika y Scissor Sisters. Los hipsters y pelolais se congregaron en el Caupolicán para ver a Phoenix y las señoras pudientes tenían a Luis Miguel en el Movistar Arena. Como no somos millonarios y aún no podemos desdoblarnos, optamos por Phoenix, a pesar de que nos habría encantado estar en los tres recitales porque somos señoras hipsters amaneradas.

Los Phoenix visten ropa ajustada. Suponemos que al público cautivo del SUE le hubiese gustado ver su atuendo y que algunos corrieron la maratón desde el recinto de San Diego hasta Espacio Riesco.

La primera visita de los franceses al país no fue muy afortunada. Abrieron el show de Chris Cornell junto a The Dandy Warhols en 2007 pero tocaron antes de la hora prevista, por lo cual no habían terminado de llegar los espectadores. Esta vez vendrían con ánimos reivindicatorios, a propósito de la gira promocional del Wolfgang Amadeus Phoenix -su cuarto larga duración-, que fue galardonado como Mejor Disco Alternativo en los Grammy, aunque no nos importan esos premios de pacotilla.

El show no pudo empezar de mejor forma: la prendida “Lisztomania” abrió los fuegos y la masa respondió coreando el estribillo. Siguieron “Lasso” y “Long distance call”, además de “Love like a sunset”, la cual forma parte del soundtrack de Somewhere, la nueva película de Sofía Coppola.

También sonó “Too Young”, sencillo extraído de su primer álbum, United, que como recordarán aparece en Lost in translation. La hija de Francis Ford Coppola es tan groupie de esta banda, que se emparejó con el frontman, Thomas Mars.

Lo que vino después fue una sucesión de hits bailables. “Run run run”, “Consolation prizes” y “Rome” encadenada a “Funky squaredance”, como si se tratara de una sola canción. El indie –ese género que nadie sabe precisar porque en realidad no existe- es tan generoso que permite conjugar elementos electrónicos con riffs rockeros. Así debe ser el reggaetón del futuro.

Al momento del encore, sólo volvieron a la tarima el guitarrista Christian Mazzalai y Thomas Mars para interpretar versiones taimadas de “Countdown”, “Everything is everything” y el cover de sus amigos de Air, “Playground love”.

Mars es obsesivo. Cuando algo le gusta simplemente lo repite. Así se puede explicar por qué hay frases que suenan incansablemente en sus letras. Si le gusta una palabra, siente la necesidad de decirla muchas veces. Lo mismo ocurre con su ya mítica camisa que ocupa en todos los conciertos (tiene varias iguales. Se las hace una señora en Francia). Por suerte está diseñada para resistir avatares como los que vimos en su show: en “If I ever feel better” se subió a la torre de parlantes y en “1901” se paseó por el escenario hasta que finalmente se aventó al público y caminó entre la multitud con el micrófono y su cable de neón.

Reflexiones finales: 1) El baterista es un monstruo que toca como si no hubiese mañana; 2) Qué pena que Phoenix no haya invitado a Daft Punk a subirse al escenario del Caupolicán; 3) No importa que Thomas haya tenido labio leporino, lo besaríamos igual; 4) Si le pasas 10 lucas al guardia, te deja entrar al teatro.

Set list:

  • Lisztomania
  • Lasso
  • Long distance call
  • Fences
  • Girlfriend
  • Armistice
  • Love like a sunset
  • Too Young
  • Run run run
  • Consolation prizes
  • Rally
  • Rome
  • Funky squaredance

Encore:

  • Countdown
  • Everything is everything
  • Playground love (cover de Air)
  • If I ever feel better
  • 1901 (versión extendida)
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La resurrección de un dinosaurio

Ver a Charly García retornar a los escenarios en la plaza Belgrano de Argentina, en marzo de este año, generó sentimientos encontrados. Por una parte el ídolo estaba vivo, pero parecía otro, un doble de sí mismo. Eran muchos sedantes.

Meses después, varias emisoras del mundo estrenaron de manera simultánea “Deberías saber por qué”, tema grabado en el estudio de Palito Ortega durante su rehabilitación. Luego de ello, el multi instrumentista anunció su gira, que iniciaría en Lima, pasaría por Santiago y culminaría en Buenos Aires.

Los ojos de sus aliados estaban puestos en el debut de Perú, donde tocó 29 temas y mostró que había salido del infierno -cual ave fénix-, aunque tenía cicatrices inevitables. La prensa calificó el espectáculo como “demoledor”.

Así fue creciendo la expectativa para la presentación en el Arena Santiago. Las puertas del recinto de Parque O´Higgins se abrieron a las 19:30 horas y unos chicos detrás de mí hablaban de ¿Dónde está Elisa? Otros, con brazalete de Say no more en el brazo, coreaban canciones del bicolor.

Y el amor espera

Ya a las 21:30 la proyección de un telón rojo anunciaba que el más grande estaba sobre la tarima. “Yo me hago el muerto para ver quién me llora, para ver quién me ha usado” esbozó García detrás del piano de cola en “El amor espera”, desatando la euforia del público.

¿Alguien pensó que el nuevo Charly daría un show tan energético? Si tenían dudas, de seguro las aclararon en el recital. Siguió con “El rap del exilio” (en la cual practicó sus primeros pasos de baile de la noche), “No soy un extraño” y una vigorosa “Cerca de la revolución” magistralmente interpretada, con solo de guitarra.

Lo de Charly es virtuosismo natural pero la banda Say no more no se queda atrás. Lo acompañan músicos de primer nivel como Carlos García en la guitarra, Fabián Quinteiro en teclados, los chilenos Kiuge Hayashida haciendo guitarra rítmica y Toño Silva en la batería, Carlos Ludwig González en percusión y la simpática Hilda Lizarazu en coros, quien tocó con Charly entre 1987 y 1993.

Un cada vez más suelto señor del oído absoluto se transformaba por momentos en bailarín, como en “Buscando un símbolo de paz”, donde danzó con Hilda. Aún así, la corista se lució más en el momento, llegando incluso a pararse de manos, mientras éste portaba el brazalete de Say no more en el tobillo. Lizarazu también lo rescataba cuando su voz mostraba fatiga.

Ya en “Fanky” el público no podía estar más prendido. Qué decir de “Demoliendo hoteles”, seguida al hilo de “Promesas sobre el bidet”. Charly y sus músicos respondían tomándose licencias creativas y mostrando nuevos arreglos a lo largo del repertorio que abarcó toda su trayectoria.

A su entrañable amiga Mercedes Sosa le dedicó dos temas: “Rezo por vos” -esgrimiendo un “recemos por Mercedes”- e “Inconsciente colectivo”. El primero ya se lo había revelado a los medios, el segundo se debió al dueto que hizo con La Negra.

No faltaron los hits “Yendo de la cama al living” (en el que aprovechó para presentar a los músicos), “Nos siguen pegando abajo”, “Pasajera en trance”, “Raros peinados nuevos”, “No me dejan salir”. En “Llorando en el espejo”, García ejecutó un glissando, mientras que “No voy en tren” cerró el set con la frase “Soy el que enciende y el que apaga la luz”, cuando sorpresivamente todo quedó en silencio, apagaron las luces y los músicos salieron del escenario. Habían tocado 23 temas en seguidilla, sin descanso.

Charly no se va

Los 10 mil fans seguían allí, ovacionándolo. Tras varios minutos de receso, el compositor regresó sin el traje negro, sino con una polera de la gira para interpretar “Deberías saber por qué”. Se despide pero vuelve con “Hablando a tu corazón”. Nuevamente sale de tarima y el “Oe, oe, oe, oe, Charly, Charly…” lo obliga a retornar, esta vez con “Rock and roll yo”. Cerraría con “No toquen” e “Inconsciente colectivo”. Pero queríamos más, así que tuvo que regresar por cuarta vez para tocar una versión rockera de “Los dinosaurios”, la cual le dedicó a Pinochet.

“Todos dicen que Charly se va a morir, pero él nos va a enterrar a todos”, señaló Fito Páez alguna vez. La frase parece verídica desde que García se lanzó a la piscina desde el noveno piso de un hotel mendocino, saliendo sin un rasguño. Pero ya no habrá más adicciones, ni más agresiones (creemos). La rehabilitación de año y medio funcionó.

Ahora le toca festejar su cumpleaños 58 en grande, con una presentación en el estadio de Vélez el 23 de octubre. Desde ya prometió que será un orgasmo. En noviembre recibirá el premio Grammy Latino “A la excelencia musical ´09”.

Set list:

  • El amor espera
  • Rap del exilio
  • No soy un extraño
  • Cerca de la revolución
  • Chipi chipi
  • Fanky
  • Vía muerta
  • Demoliendo hoteles
  • Promesas sobre el bidet
  • Adela en el carrousel
  • Rezo por vos
  • Yendo de la cama al living
  • Canción de 2 x 3
  • Nos siguen pegando abajo
  • Influencia
  • Llorando en el espejo
  • Pasajera en trance
  • Raros peindados nuevos
  • Me siento mucho mejor
  • Tu vicio
  • Buscando un símbolo de paz
  • No me dejan salir (estoy verde)
  • No voy en tren

Bis:

  • Deberías saber por qué
  • Hablando a tu corazón
  • Rock and roll yo
  • No toquen
  • Inconsciente colectivo
  • Los dinosaurios
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El encanto de Cat Power

Lo primero que dijeron antes de iniciar el concierto fue que no tomaran fotos con flash. Corrían las 21:30 horas cuando Charlyn Marshall, mejor conocida como Cat Power, arribó al escenario del Caupolicán junto a la banda. Era su primera visita a Chile pero ya había confesado su profundo amor hacia Latinoamérica. Quizá por eso se le vio de buen humor.

Sin mediar muchas palabras (apenas esgrimió un “muchas gracias” a mitad del show, mientras que al final presentó a los músicos de The Dirty Delta Blues Band) y con un set list diferente al de Argentina, Cat Power abrió con la desgarradora Don´t explain, que anunció la tónica general del show: intimismo, pasión, desamor. Le siguieron Dreams, Woman left lonely y Silver stallion.

El público todavía no reaccionaba, la escuchaba en silencio. Unos, embelesados por la belleza natural de la oriunda de Georgia, cuya apariencia se asemeja más a the girl next door que a una celebridad, ya que vestía un sencillo jean negro, una camisa con corbata desprolija y un suéter. Otros, impresionados por el sonido. Y es que, resulta difícil comprender cómo un cuerpo tan diminuto alberga tamaña voz.

Con Makin´ believe, Fortunate son, The greatest y Satisfaction (original de The Rolling Stones, incluido en The cover record), la gente empezó a encenderse tras verla pasear de un costado a otro del escenario con gracia gatuna. Algunos incluso se animaron a gritarle “Te amo” o “Mijita rica”. Nunca falta un picante.

Como las buenas intérpretes de folk, Cat Power no necesita recurrir a espectáculos grandilocuentes con imágenes proyectadas al fondo para cautivar a los espectadores. Sus canciones y gestos hablan por ella. Antes del encore, tocó una canción tras otra, sin pausa.

Sus anteriores recitales los había cerrado con Angelitos negros, tema desprendido del Jukebox, un álbum de versiones. Pero nadie se iba a ir sin escuchar al menos una canción más. Luego de un pequeño receso -y tras ser alentada por el público-, Marshall volvió para regalarnos House, Moon, Do ya, do ya y I don´t blame you. No sin antes repartir rosas entre sus seguidores.

Si bien atrás quedaron los excesos de Chan, quien se hizo famosa no sólo por su música con aires lo-fi, sino también por su mal genio, vale mencionar que cada vez que la artista sentía el destello de un flash en su rostro, se daba la vuelta e ignoraba al público. Prefiero pensar que lo hacía para concentrarse en la música. Creo que todos los presentes temíamos que en cualquier momento haría una pataleta y se iría del lugar pero no fue así, la noche del 21 de julio mostró a una Chan sensiblemente emocionada. Difícilmente podremos olvidarla.

Set list:

  • Don´t explain (cover de Billie Holiday)
  • Dreams (cover de The Everly Brothers)
  • Woman left lonely (cover Janis Joplin )
  • Silver stallion (cover de The Highwaymen)
  • Makin´ believe (cover de Kitty Wells)
  • I lost someone (cover de James Brown)
  • Lord help the poor and needy (cover de Jessie Mae Hemphill)
  • Fortunate son (cover de Creedence Clearwater Revival)
  • Metal heart
  • Sea of love (cover de Phil Phillips)
  • The greatest
  • Lived in bars
  • Blue (cover de Joni Mitchell)
  • She´s got you (cover de Patsy Cline)
  • Song to Bobby
  • (I can´t get no) Satisfaction (cover de The Rolling Stones)
  • Dark end of the street (cover de James Carr)
  • Ramblin´ (wo)man (cover de Hank Williams)
  • Angelitos negros (cover de Roberta Flack)

Encore:

  • House of the rising sun
  • Moon
  • Do ya, do ya (cover de The Move)
  • I don´t blame you
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Brett Anderson saldó la deuda con los chilenos

Dicen que la tercera es la vencida. El otrora vocalista de Suede, Brett Anderson, iba a tocar en junio del año pasado pero el show tuvo que suspenderse por incompetencia de la productora. Un año más tarde, se anunciaría un nuevo recital. La cita se fijó para el viernes 12 de junio, pero antes de eso, los Suede habían dicho que visitarían Chile y se separaron semanas después. La mala suerte.

En esta oportunidad, se agendaron tan sólo dos fechas en Latinoamérica: Perú y Chile. Para nuestro pesar, el músico británico tocó un día antes en el país inca y no pudo tomar el vuelo a Santiago por un asunto de inmigración. Como consecuencia de ello, el concierto se pospuso en un principio a las 23:30 horas, luego a la 1:30.

Pero nunca llegó. Se especuló que el cantante tuvo problemas con la aduana peruana por estar en condiciones de ebriedad y que se involucró en una pelea; sin embargo, él mismo desmintió el rumor en el foro de su página y explicó que las oficinas de migración estaban cerradas durante el fin de semana, por tanto, tenía que esperar hasta el lunes para viajar.

Lo cierto es que volvimos a quedar con los crespos hechos. Muchos fueron al Caupolicán, esperaron por horas y regresaron a sus casas con la desazón.

Finalmente, Brett llegó a nuestro país el lunes y el concierto se reprogramó para el martes 16. Lamentablemente, un buen número de personas de regiones que habían comprado sus tickets no pudieron asistir, dado el anuncio de un día para otro. Sin embargo, todos los que fuimos seguíamos incrédulos. No lo creeríamos hasta que no viéramos su esbelta figura sobre el escenario.

Dado que los británicos tienen la fama bien ganada de ser puntuales, supusimos que el show comenzaría a las 21 horas en punto, pero no fue así. Inició media hora después, por lo que el nerviosismo se dejó notar entre los fanáticos que venían preparados con rosas para lanzárselas al ex integrante de Suede y de The Tears.

Sonaron los primeros acordes de Funeral mantra y se desató la histeria. ¿Acaso estábamos soñando? Olvidamos las horas, los días y los años de espera. Al diablo los desplantes consecutivos. Brett prometió que haría un show especial, al tiempo que ofreció disculpas y bromeó acerca de haber estado en la prisión de Lima. También aseguró que volvería.

No hubo pantallas ni una gran escenografía. La presencia de Brett Anderson colmó el Teatro Caupolicán. Ésta iba a ser una noche donde la música privaría sobre los artificios que desvían la mirada, pues todos los sentidos se centrarían en los movimientos frenéticos del cantante y en su privilegiada voz.

Seguidamente, interpretó Wheatmelds, The hunted, Back to you, Love is dead, y temas pertenecientes al Wilderness y a su álbum homónimo. Además, nos obsequió un tema nuevo. Vale acotar que se encuentra componiendo material.

El teatro se vino abajo cuando tocó canciones de Suede hacia el final del recital, como The 2 of us, Everything will flow, The asphalt world, Trash (con otros arreglos), The beautiful ones (la cual le dedicó al público), The wild ones, So young y Saturday night.

Durante el set de Suede fue cuando les mostró mayor entrega a los asistentes, quienes quedaron felices al verlo moverse por ambos costados del escenario y rodar por el suelo. El concierto duró una hora con cuarenta minutos y contó con un encore, para un total de 20 canciones.

A continuación el setlist:

Funeral mantra
Wheatfields
The hunted
Back to you
To the winter
Love is dead
By the sea
Everything will flow
The empress
The 2 of us
The asphalt world (solo piano)
Killing of a flashboy
She
Filmstar
Can´t get enough
Trash
The beautiful ones

-Encore-

The wild ones (solo guitar)
So young
Saturday night

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Ximena Sariñana tuvo un promisorio debut en vivo en Chile

David Ponce, El Mercurio Online

SANTIAGO.- Tuvo que sacar el partido máximo al único disco de su prometedora carrera para su estreno en vivo a Chile. La cantante pop mexicana Ximena Sariñana, que llamó la atención a escala regional con la aparición de su álbum Mediocre (2008) hace menos de un año, inició anoche en el Teatro Normandie de la capital una relación próxima y real desde el principio con la audiencia local.

Ya había venido a tocar algunas de sus canciones en abril a Santiago, en una presentación privada que organizó su sello disquero, pero esta vez era real, ante unas quinientas personas que llegaron a ver el debut de Ximena Sariñana. “Hace frío en su ciudad”, fue uno de sus primeros saludos, pero el antídoto estuvo en la calidez de ese público de fans, conocedor incluso de sus composiciones inéditas.

A su vez la cantante tuvo la ocasión de actuar por primera vez con su grupo completo y desplegar entre guitarras, teclados y bases rítmicas el colorido pop de sus canciones. Casi todo su disco estuvo en escena, desde las melodías siempre logradas de “Normal” o “Reforma” y la propia “Mediocre” hasta la experimentación sonora de “La tina”, con dos micrófonos para su voz, cada uno de distinto sonido.

Incluso hubo espacio para composiciones inéditas, como en su acompañamiento de charango para “Como soy” y el desbande sonoro final en “Las huellas”, y para la mayor sorpresa de la noche, que fue su versión de “El dinosaurio Anacleto”, aprendida de la banda sonora del programa chileno “31 minutos”. “Estoy feliz de tocar esta canción aquí, porque es el único lugar donde van a entender de qué se trata”, fue el guiño de Ximena Sariñana antes de cantarla, y fue sólo una muestra de la complicidad instantánea que dejó establecida a partir de esta primera vez, natural y promisoria.
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Aaaaahhhhhhhhhgggggg, me carga no haber ido a verla por esperar a Brett, y él nunca llegó.

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The Kooks cumplió

No fue el espectáculo del año pero anoche The Kooks dio la talla. A las 21 horas subieron al escenario -ni un minuto más, ni un minuto menos- Hugh Harris, Luke Pritchard, Peter Denton y Paul Garred. Sin mediar palabras, interpretaron su hit Always where I need to be, el cual desató pasiones.

Jamás me había sentido tan fuera de contexto. La media de los asistentes era de 20 años, cuando mucho. Eso explica el hecho de que no cacharan el tema de David Bowie en la antesala al concierto. Todos muy cool, muy cuicos (A.K.A. sifrinos) y muy… niños.

El momento memorable fue el berrinche de Luke antes de tocar Do you wanna porque tuvo problemas con su guitarra. Lo que estuvo de más fue la histeria femenina colectiva. Es que los Kooks son unos minos. Parecía un show de los hermanos grandes de los Jonas.

Absolutamente todos los temas fueron coreados y saltados por el público. Los asistentes conocían muy bien los dos discos de la banda: Inside In/Inside Out y Konk.

El baterista no es un prodigio pero rescato al bajista, al guitarrista y, cómo no, la encantadora voz de Pritchard. Anduvo afinado y derrochando falsetes. Cabe mencionar sus constantes movimientos que le dificultaban la tarea a los fotógrafos y sus repetidos acercamientos a los fans.

A las 22 en punto se retiraron los chicos de Brighton pero regresaron cinco minutos más tarde para tocar Princess, See the sun (ambos interpretados por Luke Pritchard a solas, con una guitarra), Stormy weather y Sofa song. En total, el concierto duró una hora quince.

Quienes nos quedamos con las ganas de ver a Brett Anderson, tras la suspensión del recital del viernes por quedarse varado en Perú, al menos pudimos ver a estos otros británicos. Aunque, la verdad, nada sirve de consuelo.

Setlist:

Always where I need to be
Matchbox
Eddie´s Gun
Ohh La
Sway
Time awaits
One last time
She moves
Mr. Maker
Do you wanna
Naive
Rainbow
Down to the market
Shine on
See the world
You don´t love me

Encore:

Princess of my mind
See the sun
Stormy weather
Sofa song

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